El día de regresar llego, y no puedo creer que ya pasaron 3 meses. Es cierto cuando dicen que el tiempo vuela, y más cuando lo estas disfrutando. Ayer no quería irme a dormir, lo único que quería era parar el tiempo y que no llegara la mañana. Solo de pensar que pasaría todo el día sin verlo, queriendo estar con él, y sobre todo pensar que es lo que Lucas iba a sentir al estar lejos de mí, de su madre que lo ha apapachado todos estos meses, las lágrimas regresaron a mis ojos.
Mi esposo me miraba y yo sé que entendía mi dolor, pero trataba de darme palabras de aliento como “hoy será un buen día” o “ánimos, este año será tu año, tú puedes” pero nada de lo que me dijera me iba a hacer sentir mejor.
Lucas tenía una mirada como que si supiera que algo iba a cambiar entre nosotros este día, además que no pude evitarlo que me viera llorando y con la cara llena de lágrimas. Le di miles de besos antes de irme, no lo quería soltar.
Si bien es cierto, antes de la llegada de Lucas decía que nunca iba a ser de esas mujeres que ese quedara en casa sin hacer nada. Yo soy de las personas que siempre tiene que estar haciendo algo y no se puede quedar quieta. Ya no me emociona la idea de ir al trabajo como me emocionada antes, ya mis prioridades definitivamente han dado un giro y hoy me emociona más quedarme en casa con mi hijo, pudiendo tener un horario más flexible, en donde pueda manejar mis tiempos y seguir haciendo lo que me gusta. Como cambian las cosas luego que se es madre.
El otro día escuche que el papa decir que no nos enfocáramos toda nuestra vida en nuestros hijos, ya que ellos crecen y se van, pero hoy por hoy es un bebe indefenso, que solo necesita cariño y apapachos. Muchas mama me dicen que aproveche cada minuto que tengo con él porque el tiempo vuela y cuando uno menos siente ya están grandes. No me quiero perder ninguno de sus momentos, y quiero disfrutar cada etapa de su vida al máximo. Si, definitivamente, no quiero perderme un minuto de esto.
Ahora lo que más quiero es que se llegue el sábado, pero no para levantarme tarde como antes lo hacía, sino que para poder pasar todo el día al lado de mi hijo, jugar, reírme, darle de comer y dormirlo. Poder disfrutar con el hasta más no poder. Hasta le platico que este sábado tendremos un “date” juntos los dos solitos, llenándonos de besos y apapachos. Amo ser mama, amo cada parte de toda esta aventura que aunque solo lleve 3 meses, la he disfrutado muchísimo. ¡Ya quiero que llegue el sábado!








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