Ayer me pasó algo que a muchas mamás trabajadoras les pasa seguido. Salí del trabajo un poco tarde y cuando llegué a mi casa, mi hijo ya estaba casi dormido. Me perdi toda su rutina de jugar con él, bañarlo, vestirlo, rezar con él, etc. Mi esposo ya me habia hecho el favor de prepararlo para dormir en lo que yo llegaba. Cuando lo vi, le vi esa carita que me decía «mamá no me has visto en todo el día y aun así vienes tarde» yo hasta sentí como que estaba enojado conmigo por haber llegado tarde. Se me partió el corazón y me entró un gran sentimiento y me puse a llorar. Le comencé a dar la pachita en a los dos minutos ya estaba dormido. ¡Lo vi 5 minutos y ya! 

Qué difícil para las mujeres que nos toca dividirnos entre el trabajo y la casa. Este tipo de situaciones suelen suceder con regularidad. ¿Cómo poder estar en ambas partes al mismo tiempo? 

No quiero ser de esas mamás que se pierde de los momentos más especiales se su hijo, por tener que estar trabajando. Quiero poder aconpañarlos a sus juegos de fútbol, las piñatas, las actividades del colegio, las citas con el doctor. Pero sé que para darles todo lo que quiero y una vida estable, necesito trabajar. 

¡Qué difícil poder balancear todo,pero sé que es parte de ser mamá! 

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Soy Ana

Bienvenidos a mi blog! Un espacio donde hablaremos sobre la maternidad! Un espacio real, honesto y lleno de emociones donde comparto lo bonito y también lo difícil de ser mamá. Aquí hablamos de culpas, amor incondicional, cansancio, risas, retos y esa constante búsqueda de equilibrio entre ser mujer, madre, profesional y todo lo demás. Si alguna vez te has sentido abrumada, feliz, agotada y profundamente agradecida… este blog es para ti.