Ayer fué la primera vez que salía del país con mi esposo y dejábamos a Lucas. Fueron sentimientos encontrados ya que sentía la emoción de regresar a Bogotá, esta vez con mi marido, pero a la vez el hecho de pensar que iba a dejar a mi bebé con solo 5 meses me partía el corazón. Se me pasó por la mente en muchas ocasiones cancelar el viaje, pero ya lo teníamos todo pagado. Así como soy yo de sentimental y llorona, pasé llorando desde el día anterior, a eso sumarle el miedo que me ha dado últimamente cada vez que me subo a un avión. Solo de pensar que nos podía pasar algo y que Lucas se quedara solo sin sus papis me partía el alma. Como te cambian tus prioridades ahora que eres padre, ya tus miedos son diferentes, y lo que más te impirtabes el bienestar de tus hijos. En otras ocasiones me iba feliz de la vida sin pensar en nada. Mis amigos y familia me decían que me fuera tranquila, que él iba a estar bien, que así de chiquito ni lo iba a notar, que disfrutáramos este tiempo como pareja que siempre cae bien.
Cuando nos despedimos yo era la que lloraba como loca, él ni sabía lo que estaba pasando. Yo estaba tranquila de saber que quedaba en buenísimas manos ya que se quedaba con los abuelitos, sus tías y la nanny, pero si me iba a hacer falta.
Me encomendé a Diosito y le pedí que por favor nos regresara con bien. El vuelo gracias a Dios estuvo sùper tranquilo, lo cuál me ayudó a tranquilizarme. Llegamos a Bogotá sin ningún contra tiempo.
Ahora solo me queda confiar en que mi hijo estará bien cuidado por todos, y disfrutar de mi viaje con mi esposo que nos lo tenemos bien merecido!








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