
Este fin de semana decidí probar dándole gerber de ciruela a Lucas ya que sentía que le costaba un poco cuando hacía popó. No es que sea estreñido, sino que a pesar que hace seguido, le toca hacer muchas fuerzas y las nalguitas le quedan todas rojas. Siempre he escuchado que la ciruela te ayuda para ir al baño, así que decidí probar. El gerber era uno de los grandes, así que le di la mitad en la mañana y la otra mitad en la tarde y le encantó. Andábamos de paseo por el mar con toda la familia. De regreso, nos tocó pasar echando gasolina y en la gasolinera decidí cambiarle el pamper.
Desde que lo saque de la silla del carro sentí un olor extraño. Cuando le comencé a quitar el pamper me di cuenta que aquello era un caos. Se había untado todo el onesie, la espalda, las piernas, etc. El olor era insoportable. Entre mi esposo y yo vimos como hacíamos de esa situacion, un poco menos caótica y entre risas, chistes, y lágrimas logramos cambiarlo. Mientras tanto Lucas solo eran risas y risas viéndo a sus papás combatir esa explosión popística. En efecto, la ciruela había hecho efecto, y vaya efecto. Ahora puedo dar fe que la ciruela te ayuda a ir al baño.








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