Lucas había estado un poco inquieto últimamente, y con una “Mamitis” que nunca antes había tenido. Yo pensé que ya presentía que lo íbamos a operar o que solo era una fase de su edad, nunca imaginé lo que estaba por venir.

Fue un 21 de abril, horas después de la pequeña intervención que nos tocó practicarle a Lucas, cuando su doctor me preguntó  “¿No estarás embarazada?” sorprendido de la enorme mamitis que Lucas tenía. Con toda la aflicción de la operación, y el seguimiento de la recuperación, lo olvidé y fue hasta el domingo 23 de abril que realicé lo que podía estar pasando y decidí practicarme un examen prenatal. Para mi sorpresa, una de las rayitas pintó muy bien y la otra apenas y se notaba; “Uy será cierto o seré yo la loca” pensé, así que preferí esperarme un día más y practicarme otro examen prenatal. Al día siguiente ocurrió lo mismo, una rayita pintó muy bien, y la otra era un poco más intensa que la del  día anterior. Ya no había duda, aún tenía que ir al laboratorio para terminar de confirmarlo, pero ya estaba segura que otr@ angelit@ estaba en camino para llenar nuestras vidas de alegría.

Con Eduardo ya habíamos estado planeando tener otro bebé, hablado de posibles fechas que nos gustaría que naciera, pero nunca nos imaginamos que bendito Dios, a la primera íbamos a quedar embarazados.

El lunes 24 sólo para terminar de confirmarlo, fui al laboratorio y nuevamente el resultado fue positivo. En ese momento mi cabeza estaba llena de muchos pensamientos “Lucas dejaría de ser mi bebé, mi familia está creciendo, ¿Cómo se lo diré a Eduardo?, ¿Podré ir a la boda de mi primo en noviembre?, ¿Cómo irá a reaccionar Lucas?” y lo que más pasaba por mi mente era que nacería el 30 de diciembre, sería una navidad caótica.

Ese mismo día decidí decírselo a Eduardo, ya no podía aguantarme más la noticia. Me fui a la Librería Moderna a comprar algunas cosas y me puse manos a la obra. La idea era pintarle uno de sus “onesies” con la frase “Daddy im going to be a big brother

Pase toda la tarde trabajando en el onesie hasta que lo terminé. Esa noche, cuando Eduardo regresó del trabajo, le puse el onesie a Lucas y salimos a dar la nueva noticia. Lucas sin saber lo que estaba pasando, caminó hacia su papá mientras yo grababa con mi celular su reacción. Él estaba en su ipad de lo más tranquilo, cuando vio de re ojo a Lucas, tuvo que volver a ver y de los nervios cerró el ipad de un solo tirón y dijo «iiihhhh» y se me quedó viendo para ver si lo estaba molestando. Yo solo pude reírme de la emoción y decirle «You’re gonna be a daddy again«. Solo nos abrazó y se le salieron las lágrimas. Hasta la fecha no se si fueron lágrimas de alegría o de «que $&@€% voy a hacer«.

Desde ese día comenzó nueva aventura como padres. Tratar de definir como le diríamos a Lucas, cómo reaccionaría con la idea de un hermanit@, cómo sería nuestra nueva dinámica como familia, en fin, muchos cambios que estaban por venir.

Desde pequeña siempre he querido una familia grande. Vengo de una familia de 6 integrantes; 4 hermanas y mis papás. En mi casa siempre hubo mucho ruido y muchas risas. Eduardo también viene de una familia de 6, solo que en su caso son 4 hermanos y sus papás. Siempre que hablábamos de tener familia, a los dos nos gustaba la idea de una familia grande ya que es más divertido y entretenido. Cuando Lucas vino a nuestras vidas todo nos cambió por completo. La idea del verdadero amor comenzaba a tener un nuevo significado en mi diccionario de la vida.

Pero ahora mi corazón se tendría que dividir en 3. ¿Podrá mi corazón dar tanto amor a 3 personas por igual? Los siguientes días fuimos a hacerlos la ultrasonografía para checar que todo estuviera bien con el bebé y escuchar su corazoncito. También se lo contamos a nuestras familias y poco a poco la idea de que ir íbamos a ser 4, comenzaba a ser un poco más real.

Hoy tengo 17 semanas de embarazo, y ya no me aguanto por que me digan el sexo de mi bebé. Será algo nuevo para nosotros porque con Lucas preferimos esperarnos hasta el parto para saber si era niña o niño. Ya quiero ponerle nombre, arreglarle el cuarto y comenzar a prepararme para su llegada.

Mi familia está creciendo y cada día se lo agradezco a Diosito y a la Virgencita, por permitirme experimentar lo maravilloso de ser madre y de darme la oportunidad de ser la mamá Lucas y de este bebé que está por llegar. Solo le pido que me de muchos años más de vida para poder verlos crecer y poder ser un ejemplo para ellos de amor, de esfuerzo y sobre todo que se sientan orgullosos de mí.

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Soy Ana

Bienvenidos a mi blog! Un espacio donde hablaremos sobre la maternidad! Un espacio real, honesto y lleno de emociones donde comparto lo bonito y también lo difícil de ser mamá. Aquí hablamos de culpas, amor incondicional, cansancio, risas, retos y esa constante búsqueda de equilibrio entre ser mujer, madre, profesional y todo lo demás. Si alguna vez te has sentido abrumada, feliz, agotada y profundamente agradecida… este blog es para ti.