Los “terrible two’s” o terribles dos es una etapa en la cual todos los niños y niñas la pasan. Muchas veces no comienza necesariamente cuando tu bebé cumple los dos años de edad. Los Terribles dos generalmente comienzan entre los 18 a 30 meses, y a pesar de su nombre, puede durar hasta los 4 años de edad. Muchas veces viene acompañado de berrinches, frustraciones, mucho llanto, comportamiento desafiante entre otros.

Negarse a comer, a bañarse o inclusive a dormir. Decir «no» a todo. Arrojándose boca abajo en el suelo para hacer berrinche. ¿todo esto te suena familiar? Independientemente de la edad que tenga tu hijo o hija, estos signos podrían ser una pista de que los llamados «terribles dos» han comenzado.
Pero, ¿Alguna vez te has preguntado por qué es que esta etapa es tan terrible? ¿Por qué los infantes atraviesan esta etapa que puede traer mucha frustración tanto para ellos como para nosotras de madres? La infancia es una etapa que va desde el primer año hasta los 4 y está llena de muchos cambios tanto físicos como intelectuales. Durante esta etapa tu hijo o hija aprende a caminar, hablar, tener su propia opinión, tener emociones, aprenden a compartir, a esperar su turno, a ser pequeños adultos que poco a poco comienzan a tener su independencia. En esta etapa ellos van a querer explorar su ambiente, hacer lo que deseen y tener lo que quieran en sus propios tiempos. Pero debido a que sus habilidades verbales, físicas y emocionales no están bien desarrolladas, tu hijo puede frustrarse fácilmente cuando no logran comunicarse o realizar una tarea de manera adecuada.
Y aunque esta fase puede no ser divertida, en realidad es una gran cosa, dicen los expertos. «Lo que está haciendo un niño es probar los límites, que es su forma de entender lo correcto de lo incorrecto», dice Robin Jacobson, profesor clínico asistente de pediatría en el Hospital de Niños Hassenfeld en NYU Langone en la ciudad de Nueva York. «Este comportamiento es un paso en el desarrollo que ayuda a moldearlo en la persona en la que se convertirá cuando crezca». En otras palabras, es una experiencia de aprendizaje, e incluso en medio de sus berrinches más grandes, más fuertes y más atractivos para los espectadores, tu niño pequeño o pequeña busca de tu orientación y tu apoyo. Entonces, aunque los “terrible two’s” pueden ser tan terribles como imaginabas, aprender lo que realmente desencadena esta fase y por qué es una parte tan crucial del crecimiento en última instancia, te ayudará a ti y a tu hijo a superar estos momentos difíciles.

Los siguientes son ejemplos de situaciones que pueden causar frustración en un niño que está atravesando por esta etapa.
- Es probable que tu hijo no pueda indicar claramente lo que quiere.
- Es posible que no tengan la paciencia para esperar su turno.
- Puede ser difícil tener la coordinación mano-ojo y no poder tomar bien la cuchara para comer, patear bien la pelota, subir bien las gradas, entre otros; aunque lo deseen desesperadamente.
Los berrinches también forman una parte importante durante esta etapa. Éstos pueden variar desde un leve llanto hasta una histeria total. Además de llorar durante un berrinche, tu hijo puede ponerse físico y hacer cosas como, golpear, patear, querer morder o tirar todas las cosas.
Si bien los berrinches pueden parecer interminables en medio de todo el caos, ¿No has notado que estos berrinches solo duran cinco minutos o menos? Si no les prestas mucha atención, suelen no durar mucho.
Muchas veces mis hijos no quieren que les ayude a realizar ciertas tareas como por ejemplo ayudarles a ponerse su pijama o ayudarlos a comer. He aprendido que debo dejarlos hacerlo por sí solos, aunque esto les tome más tiempo. También me ha pasado que, aunque ellos ya puedan comer solos, o cambiarse solos, me piden que o haga por ellos. Por otro lado, he notado sobre todo a mi hijo mayor Lucas (de 4 años) que amanece feliz y de repente anda enojado o de la nada comienza a llorar. Estos cambios de comportamiento también son parte de esta etapa.
Julián por su lado, a pesar que ya tiene 2.1 años, le ha costado un poco desarrollarse verbalmente y aún no logra emplear oraciones cortas, lo que le dificulta comunicarse y expresar en tu totalidad lo que desea. Esto le causa mucha rabia y frustración. Por otro lado, ya comenzó a decir “NO” cuando no quiere algo. Y como es de esperarse, con la escuela que le ha dado Lucas, ha aprendido a hacer más berrinches de lo usual tratando de imitar a su hermano mayor. Cuando se le llama la atención, es un drama, se pone triste con la cabeza cabizbaja y se va a un rincón pretendiendo llorar.
Ahora, en las vacaciones de navidad, han pasado mucho tiempo en casa y eso los ha tenido un poco aburridos y desesperados. Es cuando más han expresado su insatisfacción y sus berrinches. Se pasan peleando con el hermano mayor por los juguetes, por qué programa de televisión ver, por mi atención, etc. Y creo que esto ha aportado a que Lucas aún esté pasando por esta etapa, porque se quiere poner en el nivel de su hermanito.
Buscando ayuda, me puse a leer mucho para saber cómo poder enfrentar esta etapa de la mejor manera tanto para Julián y Lucas como para mí. Me di cuenta que hay muchas cosas en las que uno como mamá puede ayudar a minimizar los enojos y berrinches siempre y cuando uno entienda las consecuencias y sea consistente. Esta etapa debe de ser de aprendizaje tanto para ellos como para nosotros de padres. Debemos tratar de atravesar esta etapa de la mejor forma posible.
Para ayudar a tu hijo (y a ti mismo) a superar los terribles dos años, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda lo siguiente:
- Mantén horarios regulares de comida y sueño. Es menos probable que ocurra un comportamiento menos deseable cuando tu hijo está cansado o hambriento.
- Elogia los comportamientos que apruebes e ignora los que deseas desalentar.
- No azotes ni golpees, y trata de evitar gritar. Deseas modelar un comportamiento no violento para tu hijo.
- Redirige o distrae cuando puedas. Señala algo divertido o interesante cuando tu hijo comienza a quejarse o portarse mal.
- Mantén las reglas simples y ofrece explicaciones breves. Por ejemplo, dile a tu hijo que tienen que tomar tu mano cuando cruzan la calle porque no quieres que un automóvil lo lastime.
- Deja que tu hijo tenga algo de control ofreciéndole elegir entre dos cosas. Por ejemplo, podrías decir «¿Te gustaría usar tu suéter azul o chaqueta amarilla hoy?»
- Mantén seguro el entorno familiar de tu hijo. Si no quieres que se metan en algo, ponlo fuera de la vista si puedes.
- No cedas. Establece tus límites y sé constante. Si eso significa que tu hijo tiene un berrinche en el supermercado porque no va a comprar una barra de chocolate, simplemente retira a tu hijo de la situación y espera hasta que las cosas se calmen. No serás el primer padre en dejar un carrito lleno en un pasillo aleatorio.
- Mantén la calma, tu hijo se alimentará de tu estrés. Cuenta hasta 10 o respira profundamente, lo que sea que te ayude a mantener la calma.

Me encantaron estos tips, porque me pude identificar con absolutamente todos. Nunca he tenido que salir corriendo del supermercado, pero si me han hecho berrinches grandes. Leyéndolos me di cuenta que muchas veces uno tiene la culpa de su comportamiento, por no se consistente, por ceder fácil ante sus enojos, y por no establecer las reglas del juego.
Los dos terribles, que en realidad pueden extenderse a los tres e incluso a los cuatro, son una fase normal del desarrollo. Los berrinches y el comportamiento rebelde pueden ser difíciles, pero no todo está perdido, puedes verlo como una etapa en la cual todos aprenden.
Espero poder haberte ayudado a aclarar tus dudas y en darte algunas herramientas para poder hacer más placentera esta etapa. Recuerda que todos los niños son diferentes y se desarrollan en diferentes tiempos. Algunos no les pega tan fuerte los “terrible two’s” y hay otros que sí. Lo más importante es no perder la calma como mamá y tratar de manejarlo de la mejor manera.
Ana Mancia de Paredes









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